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¿Sabías que los delfines duermen con la mitad del cerebro despierto? 22 enero, 2008

Posted by J. G. R. in 4. Monografías.
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Si, los delfines se enfrentan a un dilema cada dia: “Quedarse despierto para seguir respirando o morir mientras duermen. Para los delfines, la respiración es un acto voluntario, no reflejo, como ocurre con los hombres. Por esa razón han desarrollado un mecanismo de adaptación al océano que le permite que se duerma sólo la mitad de su cerebro, para seguir viviendo mientras descansan.

 

En la mitad del mar, una pequeña pérdida de su conciencia, como la dormir, podria ser mortal para estos mamiferos. “Si no respiran, se mueren” señaló Jon Kershaw, responsable del acuario Marineland en Antibes, en la Costa Azul francesa.

Para poder “dormir permaneciendo al mismo tiempo despierto”, el delfin ‘apaga’ uno de sus hemisferios cerebrales, mientras que la otra mitad del cerebro, que permanece despierta, ejerce el control sobre las funciones vitales, especialmente la respiración. Durante estos periodos de sueño “unihemisférico”, los delfines ralentizan su metabolismo y el animal se queda prácticamente inmovil.

Los delfines dormidos se pueden ver a veces flotando en la superficie del mar, con un ojo abierto y una aleta que sobresale de la superficie del agua. Al rato, cambian de postura, ‘desconectan’ la otra mitad del cerebro y cierran el otro ojo.

Además de asegurar que se mantienen en marcha las funciones vitales, la mitad del cerebro que permanece activa durante el sueño puede mantener el rumbo del delfín y evitar que viaje a la deriva.

Este “sueño unilateral” ha podido ser estudiado en un laboratorio, donde los científicos lograron medir las ondas cerebrales que se producían en el hemisferio cerebral ‘dormido’, mientras que el lado ‘despierto’ tenía una actividad cerebral mucho mayor. Después de 20 minutos, el esquema se invertía.

De esta manera, los delfines consiguen dormir unas ocho horas diarias, en tramos que duran entre varios minutos y dos horas.

Según un reciente estudio elaborado por neurobiólogos de la Universidad de California (UCLA), los jóvenes delfines que son capturados para vivir en cautividad permanecen despiertos las 24 horas del día las primeras semanas de su encierro, mientras que las madres les vigilan permanentemente para que no se duerman.

Puede decirse que el delfín no duerme completamente. Una curiosa parte del también animal más inteligente del planeta.

Eva Molina Linares 

LOS PINZONES DE DARWIN 22 enero, 2008

Posted by J. G. R. in 4. Monografías.
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Trece especies de pinzones viven en las Islas Galápagos, el famoso archipiélago visitado por Darwin alrededor de 1830. Los pinzones poseen una gran variedad de picos tanto en sus formas como en sus tamaños, cada uno adaptado a su dieta y estilo de vida particular. La explicación dada por Darwin fue que todos ellos son descendientes de una pareja original de pinzones, y que la selección natural causó las diferencias. Cuando hablamos de Pinzones de Darwin nos referimos al nombre de un conjunto de especies de pájaros, que pertenecen todas ellas a la Familia de los Fringílidos y a la Subfamilia Geospizinae, la cual se encuentra dividida, a grandes rasgos, en pinzones terrestres, todos ellos pertenecientes al Género Geospiza  (cuyos representantes se cree que se encuentran más próximos a la forma primitiva) y pinzones arborícolas, pertenecientes la mayoría de los representantes de este grupo al Género Camarhynchus. A rasgos generales, los pinzones son pájaros que poseen un tamaño de, aproximadamente, unos 15 centímetros de longitud, que presentan un color oliváceo, que tienen la frente negra, la cola acabada en una mancha negra y las cobertoras alares son una mezcla de colores blancos y negros. Tienen un canto potente pero nada musical y viven tanto en zonas arboladas, como en campos ricos en semillas o en lugares donde los insectos son abundantes, formando, a veces, grandes bandadas. 

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Como hemos dicho con anterioridad, son trece las especies de pinzones que viven en las Islas Galápagos, el famoso archipiélago visitado por Charles Darwin alrededor de 1830. Estas islas, a menudo descritas como un paraíso natural, poseen una variada y extraordinaria fauna que ha recibido, desde muy antiguo, una considerable atención por parte de los científicos e investigadores desde la publicación, en el año 1859, de «El Origen de las Especies» de Charles Darwin, quien obtuvo en estas islas gran parte de los datos que utilizaría para su estudio sobre evolución y selección natural. El archipiélago, formado por 15 grandes islas y varios cientos de islotes (que surgieron del mar hace más de un millón de años debido a la actividad volcánica y que nunca han estado conectadas con los continentes) están bañadas por el Océano Pacífico a unos 1050 Km de la costa de Ecuador. Las islas se encuentran próximas al ecuador, diseminadas a lo largo de unos 59500 Km2 de océano. Las principales islas que constituyen el archipiélago de las Galápagos son Fernandina, Isabela, San Cristóbal, San Salvador, Santa María y Santa Cruz.  

Cualquier animal que alberguen estas islas ha tenido que llegar a través del mar y muy pocas especies se han establecido allí: únicamente dos clases de mamíferos, cinco de reptiles, seis de pájaros canoros y otras cinco de pájaros terrícolas. Algunos de estos animales son indistinguibles de la misma especie en el continente, otros son ligeramente distintos y unos pocos, como las tortugas terrestres y los sinsontes son muy diferentes. Probablemente, estos últimos llegaron a las Islas Galápagos hace mucho tiempo. Además existen variaciones de isla a isla entre las propias especies locales, indicando que los colonizadores divergieron en varias formas tras su llegada al archipiélago. Los Pinzones de Darwin van más allá: no solamente varían de isla a isla, sino que hasta diez especies distintas pueden encontrarse en una sola isla, debido a que no son consideradas como competidoras por el mismo nicho ecológico, ya que presentan adaptaciones frente al tipo de alimento que ingieren que les permiten alimentarse de forma independiente a unas especies de otras, sin que exista interferencia entre las especies que cohabitan una misma isla o islote en el archipiélago. 

Estos pájaros, mucho menos espectaculares en sus características que lo que su historia evolutiva nos muestra, no fueron tomados muy en serio por Darwin en las primeras ediciones de su libro sobre el viaje del Beagle, en el cual sólo aparecen como una breve mención en la que se describen como «especies mediocres y de poca espectacularidad» y en el que se hace referencia, muy sucintamente, al archipiélago de las Galápagos como «lo que podemos imaginar de las regiones cultivadas del infierno». No fue hasta que John Gould, taxónomo y pintor de aves inglés, terminó de identificar en el Museo Británico las especies de pinzones colectadas en las Galápagos, cuando Darwin empezó a darse cuenta del fenómeno que tenía frente a sí. Y sólo en el momento en que adquirió más información acerca de las plantas y los animales que viven en las islas oceánicas comenzó a deducir las causas de la variación entre los organismos. Sus descubrimientos no fueron repentinos sino que resultaron de la acumulación lenta de información y de la digestión por la largo tiempo de hechos y pruebas. 

Como resultado del trabajo fundamental de Gould con la taxonomía de los pinzones, es decir, de su identificación y catalogación científica, Darwin supo que en las Galápagos había trece especies pertenecientes a tres diferentes géneros: 

q      Seis de ellas eran aves de hábitos terrestres que se alimentaban de frutos y semillas, que vivían en las partes más áridas de las islas, y de las cuales, cuatro de ellas cohabitaban en la mayoría de las islas. De estas cuatro, tres de ellas se alimentaban de frutos más o menos grandes, según el tamaño de sus picos, y la cuarta, con un pico más largo y agudo, se alimentaba de tunas. Las otras dos especies de pinzones terrestres se encontraban exclusivamente en las islas más externas del archipiélago y se alimentaban de una mezcla de semillas y tunas, por lo que su tamaño de sus picos era intermedio entre los que mostraban los grupos anteriores. 

q      Otras seis especies eran de hábitos arbóreos. La mayoría se alimentaba de insectos y se encontraba en las partes más húmedas de las islas. De éstas, una se alimentaba exclusivamente de frutos y su pico era muy similar al de un perico. Tres especies eran muy parecidas entre sí, y sólo se podían distinguir por el tamaño del cuerpo y del pico, y se alimentaban de insectos más o menos grandes, dependiendo del tamaño de su pico. Otra especie más estaba restringida en su distribución a los manglares presentes en las islas y también se alimentaba de insectos. La ultima de estas seis especies arborícolas era una especie en verdad excepcional: al igual que un pájaro carpintero, trepaba troncos en busca de insectos (o, en su defecto, larvas), debajo de la corteza de los árboles y presentaba un pico largo y agudo con el que podía picotear y romper la corteza. La gran diferencia era que, a pesar de haber desarrollado un pico adecuado para buscar su alimento, no tenía una lengua larga y fuerte como la que los carpinteros poseen para escarbar y extraer los insectos. Sin embargo, y en esto residía la maravillosa adaptación, esta especie de pinzón utilizaba espinas de los nopales o pequeñas ramas para extraer su alimento por debajo de la corteza de los árboles. Este es uno de los muy pocos ejemplos conocidos de uso de una herramienta por un animal, aparte de los primates. 

q      Una especie más, extremadamente parecida en rasgos externos y hábitos a un cerrojillo o reinita, se alimentaba de insectos y vivía sobre arbustos, tanto en la parte seca como en la húmeda de las islas. 

En base a ello, podemos señalar que el pico de las aves es su principal herramienta de adquisición de alimentos, y su variación es una respuesta adaptativa a la utilización de diferentes recursos alimenticios. La similitud entre las trece especies de pinzones sugería a Darwin que la diferenciación de estas aves no había ocurrido hacía demasiado tiempo y que, muy probablemente, se originaran de una sola especie que colonizó las islas. Pero había otro hecho que le llamaba la atención y era que varias especies convivían en una sola isla y mantenían su identidad. La explicación de porqué esto ocurría mucho tenía que ver con la forma en que estas especies se originaron. 

Darwin especulaba que cuando uno o varios miembros de una especie llegan a un ambiente nuevo, pueden desarrollar ciertos comportamientos de adaptación a las nuevas condiciones. El sabía que esto ocurría, ya que pudo ir acumulando pruebas provenientes de diversas partes acerca de la variación geográfica entre los organismos, los cuales presentaban diversas formas, razas o variedades en diferentes partes de su área de distribución. Estas variaciones geográficas se presentan en los pinzones. Tres de las especies terrestres se encuentran en casi todas las islas y se diferencian por el tamaño del pico (pequeño, mediano y grande) y, consecuentemente, por el tamaño de los frutos con que se alimentan: 

q      En dos de las islas más sureñas, la especie grande está ausente y la especie e pico mediano lo tiene bastante más grande que en el resto de las islas, donde convive con la especie d pico pequeño. Darwin interpretaba este hecho como una adaptación tendiente a utilizar también los frutos mayores disponibles debido a la ausencia de la especie de pico más grande. 

q      En otra isla, la especie con el pico pequeño es la ausente y la que lo tiene mediano llena el nicho ecológico dejado por la primera, al tener formas más pequeñas que en las islas donde las tres especies conviven. 

q      Finalmente, en otras islas, la especie de pico más pequeño resulta notablemente mayor que en cualquiera otra isla. 

Darwin llegó a la conclusión de que el tamaño del pico de los pinzones era una característica adaptativa de las aves, y que algunas de esas diferencias podían ser tan notables como las que distinguen a las verdaderas especies entre sí. 

El aislamiento geográfico es una pieza clave en el pensamiento de Darwin acerca de los mecanismos de especiación, siendo dos los elementos que le parecían centrales en este proceso de diferenciación de formas y de creación de nuevas especies: 

q      Debería haber barreras para el cruzamiento de las formas y, en el caso de las aves, las diferencias en el plumaje podrían determinar lo anterior. 

q      Las formas deberían depender de alimentos diferentes, ya que si ambas formas utilizaban un solo recurso alimenticio, la más exitosa de las dos formas en obtener alimento desplazaría a la otra y la haría extinguirse.  

De este modo resultaba entonces claro que las formas delos picos de los pinzones eran una prueba de la especialización desarrollada entre las especies para obtener alimentos diferentes de tal modo no exista competencia entre ellos. 

La suposición de Darwin de que el aislamiento geográfico debía tener un papel importante la formación de nuevas especies también está bellamente ilustrada con otra especie de Pinzón que Charles no conoció, ya que es exclusiva de la Isla de Coco, que está situada frente a las costas de Centroamérica y a unas 600 millas náuticas de las Galápagos. Esta especie de pinzón es muy distinta de cualquiera de las aves que viven en las Galápagos.

El famoso ecólogo y ornitólogo inglés David Lack encontró que, aunque la Isla de Coco tiene gran variedad de ambientes y fuentes de alimentación, y no hay una gran variedad de aves, la especie de esta isla no se ha diferenciado en otras. La causa es que todas las poblaciones de esta ave pueden cruzarse constantemente, ya que no hay forma de que alguna de ellas permanezca aislada, a diferencia de lo que ocurrió con los pinzones en las Islas Galápagos. El examen de los pinzones de las Islas Galápagos proporciona un revisión de las propiedades biológicas de las especies animales. Los Pinzones de Darwin pueden entenderse como un grupo de especies animales separadas cuyo aislamiento reproductor, adaptaciones y capacidad para una coexistencia no competitiva están basadas en el tamaño del pico. 

Cada especie posee una clase característica de pico. Las diferencias entre algunos de los pinzones son sutiles, pero siempre significativas. Las pruebas de que se dispone sugieren que los miembros de cada una de las especies utilizan el tamaño y la forma del pico como base para el apareamiento. El tipo de pico de cada una de las especies, además de asegurar el aislamiento reproductor, está correlacionado con la especialidad alimentaria de la especie. Existen pinzones granívoros provistos de poderosos picos dispuestos para triturar; otros pinzones, consumidores de cactus, presentan picos adaptados para la succión; las especies que comen hojas y brotes muestran picos cortantes; y los pinzones insectívoros presentan picos en forma de pinzas. En el caso de que más de una especie explote un determinado recurso alimentario, como sucede con los pinzones, los picos se especializan en el consumo de un determinado componente del total que encuentran a su disposición. Puede añadirse que las diferencias en el tamaño del pico y en la forma del mismo son efectivamente caracteres adaptativos debidos solo a la musculatura y al sistema nervioso que controla sus movimientos y en razón a que las diferentes especies presentan preferencias por distintas clases de alimento. Sin embargo, las diferentes adaptaciones de pico caracterizan de modo único la existencia para cada especie. 

Debido a que no existen dos especies de pinzones con picos idénticos, pueden coexistir hasta trece especies de pájaros, aparentemente similares, en un conjunto de islas de dimensiones reducidas. Las especies no explotan el mismo nicho, incluso en el caso deque varias de ellas se nutran de la misma clase de alimento. El caso de los pinzones de Darwin muestra cómo las adaptaciones, la coexistencia competitiva y el aislamiento reproductor están íntimamente entrelazados. La vida adaptativa que incorpora una clase particular de pico constituye la base para explicar la capacidad de una determinada especie para coexistir con otros pinzones, incluso en el caso de emplear idénticas fuentes alimentarias. El pico es también fundamental para el reconocimiento específico y se usa para limitar el azar en el apareamiento con un individuo de su propia especie. Ello posibilita que la descendencia posea las distintas adaptaciones específicas, coexista con las competidoras y evita la producción de híbridos.  

 Javier Gallego Ramírez

LOS TUÁTARAS, ESOS GRANDES DESCONOCIDOS 22 enero, 2008

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 Los tuátaras son reptiles endémicos de las islas aledañas a Nueva Zelanda no puede encontrarse en ningún otro lugar del mundo.

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l significado de su nombre proviene del maorí y quiere decir “espalda espinosa”. Es el superviviente de los más antiguos reptiles del mundo. El Tuátara es el reptil más viejo de los que se conocen, y sus orígenes están datados 200 millones de años atrás. Puede llegar a vivir hasta los cien años. El pequeño Tuátara tiene un tercer ojo justo sobre su frente en medio de los otros dos. Cuando son adultos, ese ojo se recubre. Las dos especies de tuátaras que existen en la actualidad florecieron hace ya 200 millones de años, a la par de los dinosaurios.

Son carnívoros, su dieta consiste en insectos, caracoles, lagartos, huevos y crías de aves. Tienen hábitos nocturnos, en el día descansan sobre las rocas para tomar el sol, y en la noche cazan su alimento. Los tuátaras, a diferencia de otros reptiles, les agrada el frío. Las temperaturas mayores a los 25° son letales para los tuátaras, pero pueden sobrevivir a temperaturas de 5° hibernando. Son animales solitarios. Son animales muy longevos, algunos individuos viven más de un siglo. Se reproducen lentamente, llegan a la madurez sexual aproximadamente a los 10 años. La hembra entra en celo una vez cada 4 años. Durante el cortejo el macho se vuelve más oscuro y las espinas de su espalda se levantan. Da vueltas alrededor de la hembra, y si ella esta lista moverá su cabeza y comenzará la copulación. La hembra efectúa una puesta de 19 huevos aproximadamente y los incuba por un periodo de 15 meses. Los huevos de las tuátaras son de cáscara suave. El sexo de las crías depende de la temperatura. A los 21° C hay 50% de probabilidad de que sean macho o hembra. A los 22° hay 80% de que sean machos y a los 20° C hay 80% de que sean hembras. Como otras especies de Nueva Zelanda, los tuátaras fueron llevados casi a la extinción con la venida del hombre debido a la pérdida de su hábitat y a la introducción de nuevas especies como ratas y mustélidos. Fueron totalmente exterminados de las islas más grandes de Nueva Zelanda. Actualmente son una especie protegida, y fueron reintroducidas en las islas grandes, en parques nacionales.  

Irene Berni Poyato

ENFERMEDAD POR DESCOMPRESIÓN 22 enero, 2008

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La famosa “enfermedad por descompresión” también es llamada “enfermedad de los buzos”. Científicos movidos por la curiosidad de esta enfermedad han investigado cómo los animales marinos son capaces de contrarrestar esos efectos y no padecer esa enfermedad.
Esta enfermedad es causada en el hombre por la absorción de N2 a partir de una fuente de aire comprimido. Durante los buceos la fuente de aire comprimido mantiene la presión del aire en los pulmones a un nivel lo suficientemente alto para igualar la presión del agua a cualquier profundidad, y así se evitaría el colapso pulmonar. Esa elevación de la presión total en los pulmones también implica que se eleven los niveles de la presión parcial de los gases pulmonares. Nos centraremos en el N2 alveolar el cual puede elevarse desde 0.8 atm hasta 5 atm, incluso 10 atm en la profundidad.
Cuando una persona comienza a bucear, sus tejidos están en equilibrio con la presión parcial alveolar de N2;  en la profundidad aumenta la cantidad de N2 que se disuelve en la sangre y otros tejidos, porque la presión parcial inicial del gas en los tejidos es menor que la nueva presión parcial alveolar mantenida por la fuente de aire comprimido. En caso de que el buceo se prolongue lo suficiente, la sangre y otros tejidos disolverán suficiente N2 para alcanzar la misma presión parcial pulmonar.
Esta enfermedad es habitual cuando se produce una emergida brusca del agua, en la que la persona “se descomprime”. Lo que realmente ocurre es que la presión parcial de nitrógeno cae de forma brusca a su nivel habitual y la sangre y otros tejidos cargados de nitrógeno comienzan a perder nitrógeno en el aire pulmonar. Se han descritos unos síntomas relacionados con esta enfermedad, debido a las burbujas que se crean en el organismo. Esas burbujas de gas comienza en principio siendo una gota de gas diminuta en la que van difundiendo gases hasta convertirse en una burbuja visible.Como hemos dicho antes hay unos síntomas descritos, uno de ellos que es el más común, es el dolor pulsátil en las articulaciones y músculos de piernas y brazos. Pero expertos, comentan que ese es el síntoma menos grave, porque también nos encontramos con desajustes neurológicos, como parálisis y problemas respiratorios, incluso circulatorios. Para evitar estos problemas los buzos deben regresar a la superficie acuática gradualmente.Esta enfermedad no se daría en individuos que realizaran el buceo en apnea ya que llevaría una carga limitada de nitrógeno, aunque si existe la posibilidad de padecerla en caso de que se sumergiera repetidamente y el tejido no le diera tiempo a recuperarse. En el caso de los mamíferos marinos, llevarían a cabo también el buceo en apnea, con el que consiguen la ventaja de no padecer la enfermedad. Gracias a sus características estructurales de sus pulmones y de su tórax evitan el aumento en sangre y demás tejidos, de gases indeseados. Ayudados también por el colapso alveolar, el aire quedaría comprimido solo en la zona de conducción. Con todo esto, consiguen que el nitrógeno salga de los pulmones causando problemas, pero conlleva un precio que es también la retención de oxígeno en la cavidad pulmonar sin que salga a la sangre o a los tejidos.


Ese oxígeno del que hemos hablado que queda retenido, podría verse como un posible beneficio del secuestro pulmonar en los buceos profundos. Ese secuestro pulmonar, en principio se veía como ventajoso en cuanto al nitrógeno porque no permitía su transferencia a la sangre y a los tejidos. Y por consiguiente era algo negativo, que se había dado como un problema colateral, el secuestro del oxígeno. Pero en realidad, investigadores nos han dado una explicación, tras años de investigación con determinadas especies, en la que el secuestro de oxígeno no sería negativo, sino positivo.
A medida que el animal asciende a la superficie al finalizar un buceo profundo, la presión total en los pulmones disminuye al producirse la expansión pulmonar. La presión parcial de O2 en los pulmones, por consiguiente, disminuye a medida que el animal asciende. Si los pulmones hubieran entregado la mayoría de su oxígeno al cuerpo durante el buceo, la presión parcial de este gas en los pulmones caería en forma brusca hasta valores cercanos a cero durante el ascenso al finalizar el buceo. Estaríamos hablando que aún quedando muchos metros para poder volver a respirar, podría producirse en el animal una inconsciencia o consecuencias peores.Estas observaciones sugieren que es importante para los pulmones retener una parte importante de oxígeno durante el buceo profundo. Así, el colapso pulmonar puede ser un mecanismo para prevenir el riesgo de inconsciencia durante el ascenso, al asegurar que en los pulmones permanezca suficiente oxígeno como para mantener aceptablemente alta su presión parcial durante la expansión pulmonar.

Ana Ruiz Cabrera
 

El Buceo de los Animales Marinos 22 enero, 2008

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          La foca de Weddell, Leptonychotes weddellii, captura todo su alimento bajo el agua, pero depende por completo de la atmósfera para obtener oxígeno. A primera vista, parece una de las criaturas fisiológicamente más improbables que puedan imaginarse. No solo es incapaz de respirar mientras caza, sino que posee un gran tamaño, oscilando su peso desde los 400 Kg a los 500 Kg, es homeoterma, carnívora estricta y debe enfrentarse al frío durante toda su vida. Vive en todas las estaciones del año en la fría Antártida, transportada sobre la superficie de bloques de hielo o buceando en el agua del mar a una temperatura media de -2º C, en la cual va a capturar peces, crustáceos, calamares,…          

 A pesar de la aparente inverosimilitud de este tipo de animales, el número de individuos y de especies que existen son un indudable indicador del éxito ecológico y evolutivo que poseen. Los primeros exploradores polares, como el capitán escocés James Weddell, llevaron noticias por todo el mundo de la llamativa cantidad que existe de estos grandes y hermosos mamíferos. En la actualidad existen, aproximadamente, casi un millón de focas de Weddell. 

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 Focas de Weddell

Estas grandes focas viven solamente en la Antártica, donde obtienen todo su alimento por medio del buceo. Con frecuencia realizan y mantienen agujeros en el hielo de manera que puedan tener acceso a sus dos hábitats: el agua para alimentarse y el aire para respirar         

En el mundo existen más de 30 especies de focas y leones marinos, más de 70 de ballenas y delfines y otras especies de mamíferos marinos que bucean, como nutrias marinas y vacas marinas. Todas descienden de animales terrestres y es probable que todas ellas hayan sido atraídas al mar por la abundancia de alimentos. Pero así como nosotros no desarrollaron medios para obtener oxígeno del agua, por lo que han permanecido atadas al modo de respiración de sus ancestros         

El buceo de los mamíferos marinos fue sometido a estudios serios por los fisiólogos por primera vez alrededor de 1930. Desde el principio, los estudios fisiológicos se centraron en dos cuestiones básicas:

q      ¿Cómo hacen los animales que son estrictamente dependientes de la atmósfera para obtener su oxígeno y para satisfacer sus demandas metabólicas de energía durante largos períodos bajo el agua? 

q      ¿Cómo hacen los mamíferos que bucean para enfrentarse a las altas presiones que encuentran en las profundidades?  

1. CONDUCTA Y LOGROS DEL BUCEO         

Los logros del buceo de las focas y las ballenas se han apreciado de manera limitada por varios siglos. Por ejemplo, durante la épica de los cazadores de ballenas, cuya crónica más famosa es la novela “Moby – Dick”, los balleneros se asombraban de las profundidades que podían alcanzar las ballenas heridas. En ocasiones, un cachalote debía darse por perdido después de sumergirse tan profundamente como dos líneas completas de arpón, cada una de 370 metros. Cuando comenzó la investigación del buceo animal existían pocas técnicas para el estudio del movimiento libre de los animales en su ambiente salvaje, por lo que las primeras investigaciones se llevaron a cabo en bañeras y piscinas. Hacia 1970, sin embargo, los científicos innovadores comenzaron a aprovechar las ventajas de la revolución de la tecnología para monitorizar la conducta de buceo de los animales en libertad y descubrieron que los hechos a veces son más extraños que la ficción. Hay mamíferos que se mantienen voluntariamente bajo el agua, conteniendo su respiración, durante dos horas y otros alcanzan profundidades que los hacen dejar la atmósfera, que es su fuente de O2 obligada, a 1600 metros de distancia.         

Las focas de Weddell demostraron que son excelentes ejemplares para muchos de los primeros estudios acerca de las conductas de buceo en libertad, porque en aquellos tiempos los únicos dispositivos disponibles para obtener datos acerca de la duración y de las profundidades alcanzadas eran instrumentos innovadores pero primitivos, que podían almacenar cantidades relativamente pequeñas de información al encontrarse adosados al cuerpo de estos animales, siendo necesario, por tanto, para obtener la información recuperar los instrumentos utilizados para el estudio.     Al vivir sobre el hielo, las focas de Weddell deben tener acceso al agua para alimentarse, por lo que realizan y mantienen agujeros en el hielo. Después de sumergirse a través de un agujero, la foca finalmente debe retornar para respirar, al mismo agujero o a otro. Gerald Kooyman y sus colaboradores aprovecharon esta característica, ya que adherían grabadores de datos a focas de Weddell en libertad y luego permitían que hicieran su vida habitual por varios días, para luego buscarlas en alguno de sus agujeros de respiración y retirar el grabador. Por medio de este método pudieron, por primera vez en todas las especies, describir la duración y la profundidad de cientos y miles de buceos voluntarios.CLa revelación más sorprendente de los primeros estudios fue que las focas de Weddell, en ocasiones, se mantienen sumergidas voluntariamente por más de una hora. Ahora sabemos que, de forma ocasional, ¡pueden estar sumergidas hasta 80 minutos! De igual importancia, sin embargo, fue el hallazgo de que la gran mayoría de los buceos de las focas de Weddell son considerablemente más cortos que esas duraciones máximas: la más de las veces se prolongan durante unos 20 o 25 minutos.

La mayoría de los buceos duran de 20 a 25 minutos, o menos

…pero algunos pueden prolongarse durante una hora o, incluso, más tiempo.

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 Duración de los buceos de las focas de Weddell en libertad

Cada barra vertical muestra el porcentaje de buceos por rango de duración

La mayoría de los buceos son mucho más cortos que la duración máxima de la que es capaz la especie 

Más del 70% de los buceos son a 200 metros de profundidad o menos…

pero algunas focas, en ocasiones, bucean casi hasta los 600 metros de profundidad.

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Profundidad de los buceos en las focas de Weddell en libertad

Cada barra vertical muestra el porcentaje de buceos por fango de profundidad

La mayoría de los buceos son sustancialmente más superficiales que la profundidad máxima de la que es capaz la especie                 

Al igual que con la duración, las profundidades de buceo en la mayoría de los casos son considerablemente menores que el máximo que puede alcanzar la especie. En raras ocasiones, una foca de Weddell desciende a casi 600 metros, pero pocos buceos superan los 400 metros y la mayoría son de 200 metros o menos. Mientras bucean, las focas están sometidas en ocasiones a presiones físicas extraordinarias. Una regla práctica muy útil es que la presión del agua aumenta alrededor de una atmósfera (101 kPa) por cada diez metros de profundidad, por lo que una foca que se sumerge a unos 400 metros de profundidad, se somete voluntariamente a unas 40 atmósferas de presión hidrostática.         

La tecnología ha avanzado hasta el punto de que hoy día los datos se pueden transmitir por radio desde los mamíferos marinos vivos y captarse a escala global por receptores satelitales. Con esta tecnología recientemente se completó un notable estudio en los elefantes marinos del Ártico (Mirounga angustirostris) que se crían en una famosa colonia en Año Nuevo, California (cerca de San Francisco). Los animales de ambos sexos pasan la mayor parte de sus vidas en el mar, visitando la tierra en dos ocasiones por año: para el apareamiento, la muda y, en el caso de las hembras, para la crianza. Entre estas visitas a la tierra realizan largas migraciones oceánicas, con frecuencia a través de la mitad del ancho del océano Pacífico, durante las cuales se alimentan de forma intensiva. Las longitudes y las latitudes de cada individuo durante su migración se pueden seguir con la tecnología de radio y satélite. Para monitorizar el tiempo y la profundidad de los buceos todavía se usan, en ocasiones, los instrumentos que almacenan datos, en lugar de los transmisores. Los modernos instrumentos de almacenamiento digital tienen una cantidad de memoria tan prodigiosa que pueden archivar el buceo de una foca en todo momento durante varios meses. De esta forma, cuando el instrumento se recupera, se puede relacionar todo su viaje migratorio con las latitudes y las longitudes en el océano. 

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 Elefantes marinos del Ártico

Mirounga angustirostris         

 Los mamíferos marinos no tienen capacidades uniformes de buceo. Los grupos mayores, como la focas verdaderas (fócidos), las focas de piel y las ballenas, tienen diferentes historias filogenéticas y, dentro de cada grupo, las especies de han diversificado. La foca de Weddell, el elefante marino y la foca franjeada (Phoca fasciata) son los buceadores más eficientes, habiéndose observado el tiempo más largo de buceo voluntario, dos horas, en un elefante marino antártico. Asimismo, los cachalotes (Physeter catodon)  también se encuentran entre los buceadores más eficientes. En ocasiones, permanecen sumergidos durante 60 a 70 minutos cuando bucean libremente y se sabe que se han mantenido bajo el agua hasta 90 minutos después de ser arponeados. Algunos cachalotes en libertad se han detectado por el sónar a 1140 metros de profundidad.         

El extremo opuesto de la eficiencia en el buceo se observa en algunas focas de piel, como el oso marino ártico (Callorhinus ursinus). Basados en los registros de más de 3000 buceos, las focas de piel árticas no se sumergen más de 8 minutos o a profundidades mayores de 260 metros. A pesar de las amplias variaciones entre las especies en las capacidades de buceos extremos, todas las especies de este tipo de mamíferos, al igual que los pájaros, parecen cumplir con tres importantes normales generales: 

q      La duración de la mayoría de los buceos es sustancialmente menor que la duración máxima de la que es capaz cada especie. 

q      La mayoría de los buceos son muyo más superficiales que los máximos de profundidad alcanzados por la especies. 

q      Los buceos de máxima duración y profundidad, aunque importantes y asombrosos, son excepcionales. 

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 Focas de piel

Callorhinus ursinus         

 Para poner las capacidades de los mamíferos marinos en perspectiva, resulta instructivo observar las de un mamífero terrestre representativo, el Homo sapiens. Los humanos buceadores, entrenados a contener la respiración, en general se limitan a tres minutos de sumersión en reposo y a alrededor de 90 segundos si están nadando. Los “ama” de Corea y Japón se ganan la vida buceando para buscas ostras y algas marinas. Sus capacidades son similares a las de otras personas que emplean la contención de la respiración como su forma de vida, tales como los buceadores de esponjas y perlas marinas. Los “ama” que bucean en aguas profundas recibe  asistencia durante el descenso y el ascenso para aumentar al máximo su tiempo en el fondo del mar. Llevan pesos para ayudar al descenso y son jalados desde la superficie con una soga, accionada por un asistente en el bote. Suelen mantenerse sumergidos de 60 a 80 segundos y alcanzar profundidades de 15 a 25 metros. Descansan sólo un minuto entre cada buceo, por que en promedio realizan 30 buceos por hora. Los registros extremos en los humanos durante buceos con contención de la respiración los alcanzan los buceadores de competición. Los poseedores de lar marcas máximas en el mundo alcanzaron profundidades de más de 100 metros, con asistencia durante el descenso y el ascenso, con un tiempo total de unos 3,5 minutos. Buceos de esta duración y profundidad sólo pueden levarlos a cabo personas excepcionales y, aún para ellas, son peligrosos. Sin embargo, estos buceos resultan insignificantes y comunes para el promedio de los individuos de muchas especies de mamíferos marinos. 

El gran desconocido: el Aye-aye. 22 enero, 2008

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¿Cómo hacer que la gente se preocupe del aye-aye?

Aye -aye  (Daubentonia madagascariensis) 

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Probablemente nunca hayas visto un aye-aye (Daubentonia madagascariensis) y, si lo has visto, probablemente nunca quieras volver a ver ninguno. Es una criatura extraña, con un aspecto desagradable (una especie de cruce entre un glotón, un koala y un mapache con grandes orejas) tiene ojos de gremlin color naranja y una enorme y tupida cola. Es un primate nativo de Madagascar, del grupo de los lémures. Su estrafalaria apariencia hace que se le considere el principal responsable del origen de la palabra lémur, que quiere decir en latín “espíritu nocturno”. Los biólogos conservacionistas dicen que esta criatura única, que usa sus dientes incisivos, afilados como navajas, para rasgar secciones de las cortezas de los árboles y un largo dedo medio para extraer las larvas de los insectos del interior, localizándolos mediante golpes rítmicos sobre la corteza, representa millones de años de evolución independiente y ahora se encuentra al borde de la extinción. Este método para conseguir alimento es típico de los pájaros carpinteros, pero único entre los mamíferos. Para conseguirlo, usa su largo y huesudo tercer dedo, y distingue cualquier pequeña perturbación en el ruido que produce el golpeteo (indicio de una galería de madera carcomida bajo la corteza) gracias a sus grandes y bien desarrollados oídos (su sentido principal), semejantes a los de un murciélago. Sólo se conoce otro caso de adaptación tan fuerte de los dedos en ese sentido en toda la historia de la evolución, el del pequeño dinosaurio arborícola Epidendrosaurus. 

El aye-aye es el único representante vivo de su género, familia (Daubentonidae) e infraorden (Chiromyiformes), lo que deja bien a las claras su extrema rareza.  En realidad los habitantes locales lo consideran un ser maligno y matan al animal en cuanto lo divisan. Pero perderlo significaría el colapso de una rama completa del árbol evolutivo de los mamíferos. A no ser que los conservacionistas puedan persuadirnos de que les ayudemos a proteger a un animal feo y falto de carisma, toda esa historia genética se irá para siempre. Sólo se conoce otra especie próxima al aye-aye, el aye-aye gigante (Daubentonia robusta), que se extinguió hacia 1920.   

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 El pelaje es largo en todo el cuerpo, especialmente en la cola, razón por la que el aye-aye fue clasificado inicialmente como una extraña ardilla cuando se descubrió. El color del pelaje es totalmente negro salvo en la cara, donde se aclara hasta ser blanquecino. Los adultos alcanzan el tamaño aproximado de  unos 40 centímetros de la cabeza a la cola y otros 55 de longitud total de ésta. Además de sus amplias orejas, en su cabeza destacan también sus ojos, grandes y amarillos, típicos del animal nocturno que es. El olfato también es bastante fino.  

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El hábitat del aye-aye lo constituye la selva tropical que cubre el este de Madagascar, donde se localiza en la parte más alta de los árboles. Su dieta de larvas de insectos es completada a veces con la ingesta de algunas hojas y frutos. Éstos últimos los come de forma ritualizada y característica, primero royendo su cáscara y luego introduciendo en su interior el largo tercer dedo, con el que recoge la pulpa carnosa y se la mete en la boca como si estuviese usando una cuchara.  La destrucción de la selva malgache debido a los incendios provocados, la tala de árboles y el aclaramiento de grandes zonas para destinarlas a la agricultura ha empujado al aye-aye al borde de la extinción. De hecho, se pensó durante un tiempo que había desaparecido, hasta que se le redescubrió en 1961. Desde entonces el gobierno de Madagascar ha tomado distintas medidas con el fin de protegerlo a él y a su hábitat; los 12 únicos ejemplares restantes de esta especie se encuentran protegidos en una isla reserva.Los aye-ayes hembras paren una sola cría, algo habitual en los lémures, y la llevan sobre su espalda durante los primeros meses de vida. Durante el día se refugian en nidos similares a los de los pájaros, que cambian por otros después de usarlos durante una temporada. Estos nidos están situados en la base de las ramas, siempre a más de 12 metros de altura del suelo.          

 *Fuente de información: http://es.wikipedia.org/wiki/Daubentonia_madagascariensis.      

Carmen Haro Mariscal

DRAGONES DE KOMODO 22 enero, 2008

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 Una joya viviente del pasado reptiliano de nuestro planeta

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Los dragones de Komodo, descubiertos hace menos de un siglo, forman parte de un ecosistema natural exactamente en Indonesia, el cual se está destruyendo por la acción del hombre y la pérdida de presas por la caza furtiva.

Científicos no han encontrado en su familia ninguna especie fósil de mayor tamaño. Perteneciente al género Varanus, los machos de mayor tamaño superan los tres metros sin dificultad.

Este extraordinario individuo parece provenir de tierras lejanas hace millones de años, en la época de los dinosaurios, debido a su historia y a sus características anatómicas. Su gran musculatura robusta, de hasta 150 kilos de peso, de piel oscura, su lengua amarilla , y sus pies con grandes uñas, lo convierten en todo un acontecimiento y en algo mágico si nos dedicáramos a observarlo durante un minuto.

Despertaron grandes leyendas que aún quedan vigentes, como la expulsión de fuego por la boca, historia que se debe al color de su lengua y al desagradable olor que emana de sus entrañas.

Estos “Cocodrilos de Tierra”, defienden un territorio de 2 kilómetros cuadrados, trepando por los árboles en etapas juveniles o patrullando o corriendo con facilidad y alcanzando bastante velocidad.

Maestro de la caza al acecho, gracias a la capacidad de ver presas desde 300 m de distancia,y a la interacción del órgano de Jacobson.

Lo más sorprendente es su manera de capturar a sus presas, las cuales reciben un mordisco en el que le transfiere gran número de bacterias que le produciría una infección letal en pocas horas, y las deja libres, para así luego sin esfuerzos de correr tras ella, la encuentran gracias al olfato ya preparada para comer.

En cuanto a la reproducción, alcanzan la madurez sexual entre los cinco y los siete años. El macho vencedor de la lucha consigue la hembra, que tras la fecundación, a las ocho meses deposita una puesta de huevos en una madriguera. A los ocho meses siguientes se produce la eclosión de los mismos, de los cuales emergen unos pequeños lagartos más oscuros que sus progenitores y con manchas rojas. Nada más nacer suben al árbol donde permanecen para no ser devorados por individuos de su misma especie. Bajan de los árboles una vez hayan alcanzado un determinado tamaño. Su longevidad llega a superar los cincuenta años.

Los dragones de Komodo, están amenazados, por la destrucción de sus bosques y sus sabanas, los asentamientos humanos en las pocas islas donde subsisten y la desaparición de sus presas debido a la caza furtiva desmesurada que se está llevando a cabo.  Debemos concienciarnos de la conservación activa de estas especies, que en estos momentos necesitan más que nunca nuestra ayuda para sobrevivir.

El gobierno indonesio creó reservas en dos de los principales reductos del reptil en la isla de Flores. Años más tarde se amplió la extensión de estas reservas. Y en 1991 fue reconocido Patrimonio de la Humanidad.

ADAPTADOS A LA OSCURIDAD 22 enero, 2008

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La ecolocación es un sutil lenguaje que sirve para convertir el sonido en instrumento de orientación y conocimiento del espacio. Es un método de percepción sensorial por el cual ciertos animales se orientan en sus ambientes, detectan obstáculos, se comunican entre sí y encuentran comida. 

Durante la ecolocación un animal emite una serie de sonidos cortos y chillantes. Estos sonidos viajan fuera del animal y luego rebotan sobre los objetos y superficies en su camino formándose un eco. El eco vuelve al animal, dándole una noción de lo que se encuentra en su camino.

La ecolocación es utilizada por diversos animales, destacando entre los terrestres, los murciélagos, los cuales pueden ver muy bien pero son animales nocturnos, y su visión necesita algo de luz, así que no podrían ser capaces de encontrar sus presas en la noche solo con sus ojos. Resolvieron este problema usando un sofisticado sistema de ecolocación de alta frecuencia.


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Emitiendo una serie de ultrasonidos de frecuencias altas y bajas, los murciélagos pueden distinguir objetos y presas, y de ese modo, evitarlos o capturarlos. Pueden determinar así el tamaño de un objeto, su forma, dirección, distancia y movimiento. El sistema de ecolocación de algunos murciélagos es tan preciso que pueden detectar insectos del tamaño de un mosquito y objetos tan finos como un pelo humano.

El murciélago produce un sonido con su laringe (esencialmente igual a la humana, pero más grande en relación al tamaño del murciélago) y los modifica con extrañas formaciones en su boca y nariz. Cuando los ecos retornan, alcanzan sus tímpanos que cambian el sonido en vibraciones hacia los huesos del oído interno e informan al cerebro sobre los ecos recibidos. Los murciélagos han desarrollado enormes orejas que les ayudan a atrapar los sonidos, aumentando de esta manera su capacidad auditiva.

         Muchos científicos se plantean una seria investigación de la ecolocación de los murciélagos para ayudar así a los ciegos a distinguir objetos con la ayuda del sonido.

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Elisa González Andreo