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El gran deshielo 15 enero, 2008

Posted by J. G. R. in 3. Opinión.
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Las regiones polares y el deshielo que en ellas se está produciendo están cada vez más presentes en los medios de comunicación, así como en los ámbitos educativo y científico y, todo ello, por una única razón: que el clima cambia como siempre lo ha hecho. A causa de ello, ciertas especies se extinguirán como lo han hecho toda la vida, mientras que otras prosperarán en su lugar. Ciertamente nosotros podemos influir en el cambio, pero no lo hemos creado. Aunque es importante determinar y estudiar en qué cambios puede el ser humano estar influyendo, es necesario recordar que el cambio es algo natural y que la Tierra continuará su proceso de evolución sin que nosotros podamos hacer nada al respecto. En lugar de controlarlo, debemos aceptarlo y averiguar cómo adaptarnos lo mejor posible al mismo domo dijo Darwin, “no es la especie más fuerte la que sobrevive, ni tampoco la más inteligente, sino la que mejor se adapta al cambio”. 

Randi S. Martinsen

Laramie, Wyoming

El precio del “éxito” 15 enero, 2008

Posted by J. G. R. in 3. Opinión.
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La eritropoyetina (EPO) es una hormona que facilita el aumento de eritrocitos en sangre, consiguiendo con ello que los músculos dispongan de más oxígeno para el mantenimiento de la intensidad en los esfuerzos durante mayor período de tiempo, logrando así el retraso de la aparición de la fatiga. Esta hormona, que se produce de un modo natural en el riñón, y su producción normal se ve afectada de manera positiva cuando se reduce la presión de oxígeno en los tejidos, por lo que la producción de EPO de nuestro organismo se incrementa cuando aparecen menos glóbulos rojos en sangre, o cuando el aire respirado contiene poca densidad de oxígeno. Por tanto, la mejor forma de conseguir una elevada producción de EPO en un organismo sería el trasladarse a un lugar elevado sobre el nivel del mar. Esta práctica es utilizada por numerosos deportistas que deciden preparar sus competiciones en lugares elevados, bajo la esperanza de incrementar su volumen de EPO de manera natural.

Sin embargo, la eritropoyetina está de triste actualidad por la utilización que de ella se está haciendo de manera fraudulenta mediante la ingesta artificial, para retrasar la fatiga y lograr mantener los esfuerzos en el tiempo. A pesar de los efectos positivos, y del atraso de la fatiga en el organismo, el consumo artificial de EPO tiene unos efectos secundarios muy nocivos para el individuo. Al ingerir EPO se consigue elevar la concentración de glóbulos rojos en sangre, pudiendo pasar de un 40 a un 70%. Con ello se aumenta la densidad de la sangre de manera considerable, y entonces, el corazón debe aumentar sus esfuerzos para ser capaz de bombear una sangre mucho más densa de lo que acostumbra. Este sobreesfuerzo que realiza el corazón puede desembocar, como ya ha ocurrido en diversas ocasiones, en problemas del sistema cardiovascular, pudiendo llegar a provocar la muerte.

Ante esta situación se plantea la misma duda de siempre: ¿por qué esa ansia por ser el mejor? ¿Merece la pena llegar a la muerte por ganar una carrera? La respuesta es que probablemente sí. Probablemente el principal problema radica en el hecho de que reflejamos nuestros propios deseos en ese deportista que consigue hacer lo que nosotros nunca pudimos: escalar la montaña más alta, llegar el primero a la meta, nadar más rápido, conseguir el récord del mundo, el clamor del público coreando tu nombre. La fama y la gloria que otorgamos a esa persona que lo consigue es tan grande, y las metas que les ponemos son tan elevadas, y en muchas ocasiones por encima de lo realmente humano, que llega a merecer la pena poner en riesgo la vida por conseguir el beneplácito del mundo entero. Casi con toda seguridad, la solución no sea concienciar al deportista, sino concienciar al espectador, de que sólo es un juego; y no se es mejor persona, quien corre más rápido, sino quien no pone su vida en riesgo en el intento.

Elisa González Andreo

Estudiante de Biología, Universidad de Córdoba

Mecanismo evolutivo y significado adaptativo 15 enero, 2008

Posted by J. G. R. in 3. Opinión.
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François Jacob, ganador de un premio Nobel, preguntaba en un famoso artículo si la evolución se parecía más a la ingeniería o al arte de colocar remiendos. Un ingeniero que diseña una máquina puede comenzar de cero, es decir, pensando sobe el mejor diseño posible y construirlo a partir de materia prima. Por el contrario, un hojalatero que construye una nueva máquina, por ejemplo, comienza su elaboración con partes de máquinas preexistentes. Jacob alegaba que la evolución era similar al arte de remendar: una población animal que está desarrollando un órgano o un nuevo proceso es raro que comience de cero, ya que comienza con elementos que tiene a su alcance por diferentes motivos. Cabe pensar, por ejemplo, en el pulmón de un vertebrado evolucionado con un divertículo del tracto digestivo. ¿Hubieran hecho los animales un pulmón a partir del intestino si hubieran sido capaces de comenzar de cero? A lo largo de la evolución, los animales en cierto modo han tenido que seguir viviendo de la manera antigua a pesar de haber desarrollado nuevas formas, por lo que el diseño desde el propio principio, el de la ingeniería, no ha sido posible.

El aspecto remendón de la evolución es una razón clave de por qué mecanismo evolutivo y significado adaptativo no implican el un al otro el mecanismo empleado para realizar un proceso determinado no es una abstracción, sino que reposa sobre lo que ha sucedido con anterioridad en cualquier línea evolutiva. Consideremos, por ejemplo, los ojos de dos grupos de animales activos: los moluscos cefalópodos y los peces. Ambos han desarrollado ojos sofisticados que les permiten un estilo de vida basado en una visión excelente. Sin embargo, estos ojos están construidos con diseños retinianos diferentes. El significado adaptativo de la visión perfecta en los dos grupos de animales es similar, pero no lo son los mecanismos en detalle. La razón principal de las diferencias en estos mecanismos parece ser que en ambos grupos los ojos se desarrollaron de estructuras preexistentes diferentes.

Richard W. Hill

Michigan State University

Las calenturas del calentamiento 15 enero, 2008

Posted by J. G. R. in 3. Opinión.
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¿Es real el calentamiento global? ¿Estamos empezando a notar sus efectos? ¿Somos culpables directos del cambio climático? La primera cuestión se contesta con un sí rotundo: la temperatura global de la superficie terrestre ha aumentado 0,6º C desde finales del siglo XIX y, en los últimos 25 años, alrededor de 0,25º C. Pero responder a las otras dos preguntas ya no es tan sencillo. Salvo posturas alarmistas, maniqueas, dogmáticas o sectarias, una inmensa parte de la comunidad científica aborda la polémica con cautela, sobre todo a la hora de valorar los datos que arrojan los modelos climáticos pergeñados en ordenador. Es verdad que hemos incrementado la concentración en la atmósfera de CO2 y otros gases de efecto invernadero, pero hasta la fecha no hay una constatación rigurosa y científica que avale la tesis de que la principal causa del calentamiento global radique sólo en la actividad humana. Pero, en cualquier caso, la discusión sobre el cambio climático ya está sirviendo para concienciarnos de que tenemos que cambiar nuestro estilo de vida para salvaguardar el medio ambiente. 

Enrique Coperías

Subdirector de España Ediciones, S. L.

¿Adaptación o Abaptación? 15 enero, 2008

Posted by J. G. R. in 3. Opinión.
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La frase que en el lenguaje corriente suele usarse habitualmente para describir el ajuste entre los organismos y su medio ambiente es: “el organismo X está adaptado a…”, seguida de una descripción de las condiciones en las que se encuentra dicho organismo. Así, escuchamos frecuentemente que “los peces están adaptados a la vida en el agua”, o que “los cactus están adaptados a las condiciones de sequía”. Desgraciadamente, de forma habitual se usan las palabras “adaptado” o “adaptación” para referirse a varias cosas bastante diferentes.  

La frase “X está adaptado a vivir en Y” puede que tan sólo signifique lo siguiente: 

“X vive en el ambiente Y”. Por ejemplo, en su forma más simple dice que debido a que la mayoría de peces los encontramos viviendo en el agua, estos se hallan adaptados a vivir en el agua, es decir, poseen las propiedades necesarias para vivir en ese medio. Aquí la palabra “adaptado” no dice nada sobre cómo se han adquirido dichas propiedades, tan sólo las consecuencias positivas de poseerlas.

La afirmación anterior puede significar que las propiedades de X le obligar a vivir exclusivamente en Y. La afirmación de que las plantas están “adaptadas” a vivir en suelos calcáreos se usa habitualmente para indicar que poseen propiedades que las excluyen de otros tipos de suelos.

Para un ecólogo que estudia la evolución, la expresión “X está adaptado a vivir en Y”, habitualmente, significará que el medio ambiente Y ha proporcionado las fuerzas de Selección Natural que han afectado a la vida de los antepasados de X y, de esta manera, han moldeado y especializado la evolución de X. En este caso, “adaptación” significa que se ha producido un cambio genético.

Por el contrario, para un ecólogo con predilección por la Fisiología, la citada afirmación puede significar que los individuos de X han tenido alguna experiencia anterior, por ejemplo, se han aclimatado al frío, que les permite vivir en Y, por ejemplo, un invierno extremadamente frío. La adaptación aquí no es genética, sino un cambio fenotípico.

Alternativamente, la afirmación “X está adaptado a vivir en Y” puede significar que se ha identificado una propiedad, es decir, una adaptación, de X que nos permite explicar por qué X puede vivir en Y, por ejemplo, una enzima capaz de degradar una toxina y que permite que un organismo pueda tolerarla. Dicha propiedad podría ser tanto genotípica como fenotípica.  

Una palabra que posee tantos significados diferentes no contribuye demasiado a la precisión de una ciencia y, sin embargo, todos sus significados nos dicen algo acerca del ajuste entre los organismos y su medio ambiente. Desafortunadamente, la palabra “adaptación”, tanto dentro como fuera del contexto científico, implica que la manera en que los organismos reaccionan frente a las circunstancias actuales, preparándolos para el futuro, es predictiva e implica cierta planificación o, como mínimo, cierto diseño. Pero los organismos no se hallan diseñados o preparados para el presente o el futuro, sino que reflejan el éxito o el fracaso de sus antepasados (su carácter o sus propiedades no son más que consecuencias del pasado). 

Es por ello que la palabra “abaptación” o “exaptación” sería una palabra más adecuada que la palabra “adaptación”, ya que etimológicamente implica que la aptitud o el ajuste de los organismos a su medio ambiente un producto de su pasado y no de un programa para el futuro. Las propiedades de un organismo parecen ser aptas para os ambientes en los que vive actualmente, simplemente porque los ambientes actuales tienden a ser semejantes a los que existieron en el pasado.